Almacén de Ramos Generales de familia Sanz: “Un kilo, es un kilo, ni un gramo menos”

5/4/21- En el programa ” Entre Nosotros”,  Mónica del Castillo,  quien conduce el programa hace 25 años en LRM369, FM Sobre Nivel, 92.9 MHz., realizó una nota con Gustavo Sanz, quien nació en la localidad de Castilla , por la atención de especialistas ginecólogos  en ese momento, pero en sus primeros días, ya se instaló en Rawson, dónde hizo sus estudios primarios en la Escuela Nº 21 y el secundario en la escuela de Educación Media Nº 2, egresando de la misma en el año 1978 y guarda con sus compañeros una muy buena relación, comunicándose muy seguido.

De su niñez tiene muchos recuerdos, de haber compartido momentos en el almacén de ramos generales de su familia, sobre todo el haber acompañado en el reparto que se hacía de las diferentes mercaderías que se contaban en el lugar a las familias alejadas de la ciudad o en el campo.

Era un orgullo, contaba Sanz, las enseñanzas de su abuelo, su padre y su tío, de cómo se debían pesar las mercaderías para vender, recuerda que le decían “Un kilo, es un kilo, ni un gramo menos”.

Transitó su niñez y adolescencia en Rawson hasta que se fue a realizar sus estudios de kinesiología, y el servicio militar también por esos años.

Invitamos a escuchar el audio de esta interesante nota con Gustavo Sanz y a leer el escrito, dónde se recuerdan tantas anécdotas e historias vividas de este lugar tan emblemático para nuestra ciudad, cómo es el almacén que funcionó atendido , por la familia Sanz , desde el año 1918 en Rawson y hasta el 22 de julio de 2014.

Recuerdos del almacén y casa de familia. Don Matías, mi abuelo 

Por Gustavo Sanz

Junto a sus hermanos Lorenzo y Victoria, llegaron al país en diciembre de 1910, se instalaron en Los Ángeles y Arroyo Dulce.

El primer almacén lo abrieron mi abuelo y su hermano Lorenzo frente al antiguo embarcadero de hacienda del entonces Ferrocarril al Pacifico en 1918. 

Luego mi abuelo se traslada en 1923 a la Avenida Chacabuco y 25 de Mayo, fundando el Sol de Mayo, quedando Lorenzo en el antiguo local, actualmente Av Vieytes 

Recuerdo reuniones de familia:  Magdalena, mi abuela era la anfitriona, mis tíos Santiago, María Magdalena (Chola) y Carlos Parada, Santa y Pedro Huerta, mis padres, Lucia y Carlos (Cacho) y primos Luis, Carlos, José Maríoa, Jorge y Daniel, compartíamos largas mesas con comidas españolas 

También familiares y amigos invitados de la colectividad.

Recuerdo a los Gómez Prieto; García Prieto; Rodríguez; Victoria y Máximo Moran, sus hijos Lidia y Carlos; Oscar Sanz; Rosa y Carlos Paisu con sus hijos Dinora y Carlos Machín; tíos y primos que siempre recuerdan la casa familiar y el almacén 

En los años 60 del Siglo XX, el almacén de “Ramos Generales”, tenía  plena actividad.

Paso a llamarse Casa Sanz de Hijos de Matías Sanz, con un salón de ventas y deposito con sectores y cajones destinados a comestibles, genéricos y envasados, sector ferretería (picos, palas, hachas, horquillas, tornillos, elemento de molinos, faroles); artículos para el campo (monturas, riendas, botas, alpargatas, zapatillas, sogas que se enrollaban en grandes carreteles). Los artículos se colgaban de ganchos del techo y cada uno tenía su lugar.

Sector de pinturas marca “Pajarito”, (esta aun el cartel de propaganda)

El corralón de materiales, con estrada y salida de vehículos para transporte con su arenero, galpón de cemento, galpón de cereales, tanque de kerosene, grandes balanzas 

El corralón era el lugar de juegos junto a mis amigos de primaria, patio de fútbol donde mis primos y sus amigos de secundaria hacían” picados”.

José María Parada era apodado “Portland”, por el cartel de Cemento Portland San Martin.

Recuerdo que viajaban a diario o se quedaban durante la semana, Carlos Raúl y José María Parada, con compañeros de la localidad de Rivas, recuerdo a Hugo “Galleguito” Alonso. El abuelo siempre controlaba que no rompiéramos los vidrios

El almacén tenía un sobre de madera grande que funcionaba como buzón y ahí recibían correspondencia los clientes que vivían en el campo, algo así como una estafeta postal. Las cartas tenían la leyenda ” entregar en almacén Casa Sanz”

Mi abuelo tenía mucha actividad en la Sociedad Española de Socorros Mutuos, recordando sus cartas y llamados telefónicos para derivar socios al Hospital Español a consultas médicas, también recuerdo su cuidado por el Local de la Biblioteca y su estímulo para que asistiéramos a leer,  

También invitaba a los sacerdotes en sus cenas. A los Padres Palotinos, Carol, Ryam y Champion, compartiendo maravillosas sobremesas 

Había una habitación destinada a los viajantes que también cenaban y dormían en la casa familiar 

Ya jubilado recuerdo sus tardes sentado en una mesa en el almacén junto a tres o cuatro amigos jugando escoba o chichón. Chinto Ortigoza, Blas Pérez, Otermi, Vitti, etc. Bubi Reil recordaba siempre la frase de mi abuelo que se hizo popular y quedo para siempre, “eres inteligente Vitti”!, matas un caballo con un seis!

Mi abuela recibía a los estudiantes de Rivas que venían al secundario, tomaban la merienda y esperaban el tren de regreso, recuerdo a Hilda Hiernard, Susana Barbero, Estela Selin, Jorge Alonso, entre otros.

Magdalena Lupardo, mi abuela, tenía su familia en Salto, siempre recordaban el viaje que realizaron con mi abuelo Matías luego de contraer matrimonio, en el transporte “La Galera” tirada por cuatro caballos en 1918.

Recuerdo viajes a Salto y también visitas a Rawson de las familias Lupardo y García.

El nombre de mi abuelo por su trayectoria, durante muchos años fue la marca del almacén: Se decía ” voy a comprar a lo de Matías”.

Santiago Miguel Sanz, mi tío, mi padrino, con quien compartí muchas vivencias desde mis primeros recuerdos hasta que falleció en 2014.

Siempre recuerdo su capacidad para documentar y organizar el almacén, confección de libretas de clientes /familias (algunas tenían 60 años de continuidad), el cuaderno diario donde se anotaba el crédito y luego era pasado a una especie de libro mayor de dos columnas donde cada cliente tenía su hoja mensual, también libro de compras archivo de facturas, libro de Banco Provincia, donde controlaba sus saldos. 

Los gerentes del Banco lo consultaban como referente/informante de nuevos clientes. 

Recuerdo que tenía una carpeta de costos que estaba actualizada en números romanos y de esa manera con cada viajante comparaba sus ofertas y hacia el pedido

Me enseñó cómo funcionaba el antiguo libro copiador de cartas y la prensa que aún se conservan. También tenía carpetas de aportes jubilatorios de sus clientes. Él me contaba de su formación en la academia poligota del Sr Rodríguez.

Luego de atender a los clientes terminaba su día actualizando la contabilidad del almacén, sumaba 20 columnas de 4 0 5 cifras de cada página de libreta “a mano”, pero para que el cliente esté seguro le agregaba la tira de la máquina de sumar. 

Sería muy difícil recordar todas las familias de clientes de los años 70 hasta 2014, cada una con su libreta de crédito  

Puedo citar algunos vecinos con muchos años como clientes:

La familia de Máximo Moran y Victoria Sanz (hermana de mi abuelo) , flias: Larrazabal, Ortigoza, Saccocia, Gualchi , Sosa, Alonso, Ostolaza, Carubelli, Pérez, Falabella, Yeks , Aran, Zanlungo , Aramburu, Ilich, Pouggi, Kormack, Del Roso,Ricci Bergerot,  Pérez, Koselevich, Villaruel, Garmedia, Lothar Hey, Zunino , Mc Loughin ,Kelly, Ibarrondo, Casciari, Bert, Del Campo, Mangini, Don Cholo Sanz, Molinari, Fagan, Forti, Gómez, Jauregui ,Dematei, Etchanchú, Engwerda, Taramasco,Vivas, Fagan, Gutux, Garcia, Losauro, Ibarra, Pinard, Soubelet, Barranco y muchos más.

Siempre me contaba de su de actividad política en Chacabuco como secretario General en la Intendencia Municipal, junto al Sr Intendente Andrés Montesano, que les permitió ser muy bien recordados y reconocidos por la buena gestión y cada vez que un intendente visitaba Rawson venía a saludarlo al almacén. Aún conservamos los proyectos anuales presupuestos y balances del Consejo Deliberante de Chacabuco de aquellos años.

Me acuerdo su orgullo cuando recordaba cada acto de esa gestión, su álbum de fotos con inauguraciones, ceremonias, visitas de autoridades provinciales. 

Al terminar su gestión junto a su amigo Montesano, salieron de la Intendencia  Municipal con guardia de honor en ocasión de la Revolución Militar de 1955. Lo contaba así, “con el busto de Eva en nuestras manos”, cuando en otras intendencias rompían todo. 

Luego mantuvo continuidad en los procesos democráticos, con alguna actividad partidaria o en cada elección de autoridades. Conservo aún su libreta de enrolamiento y creo que fue uno de los ciudadanos que más veces voto y también más veces estuvo como presidente de mesa electoral.

También le dio continuidad a las actividades de la asociación española, siguiendo la tarea de mi abuelo, recuerdo siempre visitas de amigos de la colectividad, familiares y colaboradores del Hospital Español de Buenos Aires.

Santiago y el teatro

 Me contó que participo en más de 60 puestas en escena, pude disfrutar varias junto a los integrantes de los diferentes grupos de teatro de Rawson. Durante los ratitos, sin clientes, memorizaba los libretos de su próxima obra de teatro, junto a su gran amigo, Jesús Roldan, cuya familia era cliente del almacén y así, se incorporo con Santiago al teatro. Jesús acompaño a Santiago hasta su último día de vida, lo visitaba y colaboraba abriendo o cerrando el almacén o cualquier tarea que Santiago no podía hacer, siempre con esa alegría de gran persona. 

En lo social Santiago también integro la Comisión directiva del Club Defensores, junto a Carlos Del Campo. 

Santiago me contó que desde muy chico veía Fútbol en Rawson una vez llevo a la cancha a mi papá con 5 años sin permiso y mi abuelo los fue a buscar por que “era demasiado chico”. Santiago lo quería hacer hincha de Defensores, pero mi viejo debió esperar unos años el permiso de mi abuelo. A partir de entonces, Santiago fue simpatizante de Defensores y de River. Mi viejo, de Sarmiento y de Boca. 

Santiago solo dejaba de atender el almacén un par de días u horas por algún tema de salud o evento relacionado al teatro o algo cultural.

Recuerdo algunos colaboradores transitorios en las tareas del almacén. Mi tío Pedro Huerta (siempre ayudaba en las previas de las fiestas donde había mucha actividad o en temas de salud).         

Carlos de la Parte, que trabajo con mi abuelo y luego lo recomendó a la Farmacia del sr Aran, a partir de entonces Carlos cerraba la farmacia y era el último cliente en entrar al almacén a mediodía y a la noche. 

Héctor del Campo, gran amigo de Santiago, quien lo ayudo desinteresadamente cuando falleció mi papá.

Pedrito Bidart y el Sr. Chazarreta,  en ocasión de algún tema medico donde debía tener mi tío reposo. 

También como mi abuelo pero sin retirarse el almacén fue lugar de reunión y amenas charlas con sus amigos, vecinos y clientes: Polo Bergerot, Oscar Costa, Chazarreta, Dematei , Dario Bigotti, Jesús Roldan, Hugo Jauregui y también con sus proveedores recuerdo muchas tardes con Hugo Cabecera que repartía mercadería del local de Sicardi  y el Sr Casalaz, repartidor de Vital.

Muchas historias

pude acompañarlo en varios homenajes en Chacabuco y Rawson, reconocimientos que recibió en vida con mucha emoción. 

El recuerdo de su paso político y la anécdota del sacerdote comunista ( uya omilía era muy fuerte) y  por el  ofreció quedarse preso para que no detengan al cura. 

Otro recuerdo, ante la pregunta de un cliente que en el almacén que si con 6 metros de soga era suficiente para ahorcarse, Santiago pensó que era broma y le respondió depende de la altura del árbol….

El almacén de Matías pasó a llamarse por todos “El Almacén de Santiago”

Carlos Rodolfo Sanz. “Cacho”, mi viejo

Me acuerdo los años de mi infancia y adolescencia compartidos en el almacén hasta el año1976 que falleció). 

Chacho fue un gran tipo, me dejo hermosas vivencias.

La actividad plena de “ramos generales” del almacén de los años 60/70, su dedicación a trabajo, el cuidado de la mercadería que le ayudábamos a colocar prolija y simétricamente en cada estante. 

Me gustaba mucho acompañarlo a la estación del ferrocarril a recibir la mercadería que venía por encomienda, recuerdo al Sr Fuertes encargado de ese sector y sr Alonso, Jefe de la Estación. 

La mercadería que retirábamos de ahí o de los proveedores que la traían en camiones, quedaba en el depósito y luego pasaba a los estantes del almacén o al sótano (un lugar muy especial), donde mi viejo apilaba cuidadosamente los cajones de vinos, sidras, champagne, según sabor y fecha de elaboración, también se guardaban quesos, salames y bondiolas que entregaban los Sres José Freda y Domingo Raúl Mazzetti, acompañado por su hijo y desde entonces conozco a mi amigo, Ariel. 

También había un lugar de especias, recuerdo ese olor de la picadora de pimienta, ají molido, canela en rama, clavo de olor, sabores tan especiales para la elaboración casera de los clientes rurales en “las primeras heladas”.

También estaban los proveedores locales

El almacén de Sccardi, que proveía varios rubros. También los proveedores de bebidas gaseosas, soda y vinos.  “Toto” Mazzetti, Juanola, Gimenez y me acuerdo mucho de las charlas con “Cacho” De Angelis y sus empleados, también cuando venía su padre con el breque tirado por caballos y el Sr Sorgini, repartidor de kerosene. 

Había mucha reciprocidad con los otros establecimientos como Casa Gaggia y Casa Gorrini; y en caso de faltar alguna mercadería se complementaban con una relación muy amistosa y cordial. 

Disfrute mucho de las tardes acompañando a mi viejo en los repartos a domicilio, con canastas enormes repleta de comestibles.  

Lo clientes lo estimaban mucho, siempre nos recibían muy bien y se compartían lindas charlas con mate, te o café

Recuerdo especialmente las entregas en el Hospital; a la Sra. Marina Contini, la Hermana Franca, el Sr Fulvio, Sr Hernández y siempre la presencia del Dr. Jorge IIich, saludando y agradeciendo nuestra entrega todos con mucha calidez.

También en algún establecimiento rural donde le permitían cazar hasta dos perdices por cada entrega de los pedidos.

Mi padre participo muchos años en la cooperadora del Hospital junto al Sr Muñoz y otros integrantes. 

También en el club Sarmiento como vicepresidente junto a Armando Alonso como presidente y la comisión directiva, yo nací durante su gestión por eso fui socio número 45.

Con mi viejo compartí mis primeras noches en el club que continúe disfrutando durante muchos años. 

Cacho participo en la Sociedad de Fomento con los Sres R. Gorrini y Lothar Hey (y varios que no recuerdo).

Formó parte de la cooperadora de la Escuela N 21 junto a los padres de mis compañeros de primaria y de la Escuela Secundaria, tarea que siempre me recordó y ponderó nuestra directora Profesora, Elba Ortigoza. 

Siempre recuerdo a mi viejo “Cacho” con su sonrisa, lo querían mucho sus amigos y clientes.

Lo vi siempre disfrutar de su trabajo, fuera y dentro del almacén buscando mercadería a ciudades cercanas cuando faltaba abastecimiento  y luego en los repartos, en esas actividades y viajes compartíamos charlas que aún quedan están en mi mente: historias de nuestra familia, de su escuela, de los proveedores mayoristas del almacén, de fútbol,  hincha de Boca y Sarmiento -sus pasiones-.También me contaba  de Independiente. 

En esos viajes me enseño a manejar.

Se adjunta audio de Gustavo Sanz

Un comentario sobre “Almacén de Ramos Generales de familia Sanz: “Un kilo, es un kilo, ni un gramo menos”

  • el 06/04/2021 a las 19:57
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    Qué grato escucharte Gustavo!!! Era lo de Matías Sanz y la Fiat del tío Santiago. Hermosos recuerdos!! ‘

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